29.11.11

"No manden más guardias, prefiero que manden menos estudiantes"

Esta es una de las frases que ha cuajado en la diplomacia. Corresponde a la réplica dada por el embajador inglés en Madrid al ministro de Exteriores de Franco, con ocasión de unas manifestaciones de falangistas contra la pérfida albión, en los oscuros años de la dictadura.

Esta es probablemente la frase que bien pudo enviar -ahora veraz y certeramente, diría algún defensor del ministro aquél, Serrano Súñer- el embajador del Reino Unido en Teherán con ocasión de los desmanes cometidos por "los estudiantes" en el episodio de asalto a la embajada de Su Majestad en Teherán acaecido hoy.

Aquellas manifestaciones "orquestadas" por los falangistas se sucedían en Madrid cada vez que el gobierno quería desviar la atención de los madrileños (y por extensión de los españoles) para controlar el descontento de la población.

El asalto de hoy en Teherán contra la embajada inglesa tiene además de ese cariz, deviar la atención, otro no menos grave, relacionado esta vez con la llamada "primavera árabe". En Irán necesitan desviar la atención en el interior, y en el exterior, en Siria, uno de sus principales enlaces con el conflicto de oriente medio.

Siria en estos momentos está más cerca de la guerra civil que de una solución por acuerdo entre los propios sirios. Más aún, la cerrazón del presidente sirio Assad frente a cualquier medida de apertura o reconocimiento de la oposición impide desbloquear el conflicto.

Además, y peor aún, la voluntad inequívoca del dictador sirio de eliminar a los opositores -a los que llama terroristas y contra quienes envía ¡tanques y artillería!- son una señal inequívoca de que Siria puede deslizarse a una guerra civil abierta y de resultado muy incierto para el dictador Hafez el Assad.

Irán es consciente de que la marea de la primavera árabe parece imparable: Túnez, Egipto, Marruecos, Libia, los emiratos del Golfo, etc., cada uno de los países tocados por esta "marea" ha sufrido cambios que van desde el cambio sangriento de gobierno, al cambio de leyes tenidas hasta hace solo unos meses como básicas y fundamentales.

La larga mano de Irán parece que solo alcanza a los estudiantes de Teherán, por ahora. En Siria, aliado iraní, el riesgo de caída de Assad es cada vez mayor, y no parece que la presión iraní sea suficiente para contener la marea árabe y apuntalar al precario dictador.

El ajedrez es un juego de estrategia, y los movimientos de las piezas indican el estado de la situación para el ojo crítico. Teherán ha movido a los peones -los estudiantes- con la intención de "desviar" la mirada en la primavera árabe hacia el "enemigo occidental".

Si, lo que parece probable, la atención no se desvía, y la primavera árabe sigue su curso, es muy probable que Irán mueva piezas más poderosas en el tablero de la política internacional.

Serrano Súñer, uno de los pocos ministros "viajados" de Franco, repitió una y cien veces que el embajador Hoare nunca dijo aquella frase en realidad. Serrano Súñer sostiene que el embajador la escribió 'a posteriori' y que la frase tuvo éxito. Pero esta es otra historia.

La marcha de Noah, conclusión

Los 2 artículos de Y. Noah están traducidos en entradas anteriores
Yannick Noah ex tenista, es ahora cantante, y escribe sobre deporte. Ha aprovechado su última columna, escrita en mitad de su gira como cantante, para lanzar un furibundo ataque contra... el deporte español.

Decíamos en un breve comentario anterior que Noah podría haberse atacado a los ingleses, pues dentro de muy poco celebran los Juegos Olímpicos: al fin y al cabo, el tema del dopaje salta a primera plana durante todos los campeonatos más importantes, incluyendo juegos olímpicos. Noah se ha abstenido de entrar en polémica con los ingleses.

Podemos afirmar que no se ha atrevido. Que nos ha privado de esas controversias aceradas entre periodistas de uno y otro lado del canal.

Son controversias entretenidas, y que llegan al hombre de la calle. A propósito de esta rivalidad, ya indicamos que en esas controversias intervienen luego muchos más, en un jolgorio nacional de norte a sur y este a oeste. Incluso llegan a la música, y sacábamos el ejemplo de Renaud, el Ramoncín francés, cuando sacó una canción -un gran éxito- contra la Thatcher. También los extranjeros que viven en Francia deben estar al corriente de las mismas y tomar partido -por Francia, claro-.

Noah ha preferido atacar a los españoles "lo ganan todo" y no se ha atrevido con los ingleses. La pregunta es "por qué"


Por qué, Yannick, por qué
¿Por qué Yannick no se ha atrevido a escribir contra los ingleses? Muy sencillo: para atacar a los ciudadanos de Su Majestad es preciso ser un buen espadachín. Y como escritor, Noah no es un buen espadachín: escribe artículos como en España podría participar en Gran Hermano o Acorralados VIP: no ha sabido llenar las lagunas de su formación. La réplica inglesa hubiera hundido las expectativas de Yannick, sin duda.

En el breve comentario de hace unos días destacamos dos errores graves de Noah que le hubieran afeado los críticos ingleses. Si un párrafo arranca mal, Noah habría sido tratado como mal bachiller por los "brits" lo cual hubiera sido terrible para su prestigio, y ningún escritor o tertuliano francés hubiera acudido en su ayuda. Atacar a los españoles es más fácil. En España, los columnistas son como los políticos: pocos saben idiomas extranjeros. Si acaso, el inglés. Por tanto, la mayoría de los columnistas han respondido a Noah con su misma moneda: trazo grueso, pocos datos, mucha vara y mucho palo.

Sin darse cuenta, la prensa española ha ascendido un peldaño precisamente al "comentarista" al que querían criticar. Precisamente por haber entrado en el cruce de espadas con las mismas armas: el insulto y el menosprecio de la actividad profesional. Noah, con la reacción española, ha ganado notoriedad en Francia. Muy importante, porque precisamente ahora está de gira promocionando sus canciones -de escaso éxito, dicho sea de paso-. Esta era una de las expectativas de Noah: llamar la atención sobre su espectáculo, a costa del patriotismo de los españoles.

¿Y qué más?
Noah apunta más alto. Su ataque contra todas las naciones -al considerar que el dopaje como un mal internacional- y poniendo como ejemplos Argelia o Suráfrica además de España, y también contra una parte de la adminstración francesa, nos da una pista.

Yannick Noah quiere cambiar de caballo, quiere mudar de parcela en la vida pública francesa. Veamos, cerrada su carrera deportiva, Noah prosiguió en la vida pública. Primero como participante en shows de televisión, luego como cantante, como escritor... en todas ellas sin mucho éxito. Noah demanada otra oportunidad... Y este artículo servirá como puente para llegar al punto más alto de su incompetencia: la política. Noah cerró su carrera como héroe del tenis francés.

Como "famoso" en televisión no cuajó, no es presentador, ni tertuliano, ni nada relacionado con el "famoseo". Como cantante, más de lo mismo: no triunfa, no cuaja en el "milieu" de la música francesa. Como periodista o escritor, es un semi-fracasado: ni profesional, ni aficionado. Ni siquiera escribe libros de entrenamiento, o de recuerdos del campeón de Roland Garros... y Noah no quiere caer en la mediocridad, lo que le dejaría a las puertas del fracaso; para ello, ha encontrado una salida: la polémica, para llegar a la política, a un cargo polítivo.
Lo veremos.

26.11.11

Yannick Noah "Estoy contra cualquier forma de dopaje" Traducido


Yannick Noah "Estoy contra cualquier forma de dopaje"

Entrevista publlicada el 25 nov hoy en Le Monde después de la polvareda "mundial" que levantó el ex tenista, ex rapero y comentarista esporádico deportivo, en la cual acusaba a los deportistas  españoles (futbolistas, ciclistas, tenistas...) de utilizar métodos de dopaje indetectables.

Le Monde 25.11.2011
Entre dos conciertos, Yannick Noah retoma la palabra para reaccionar ante las respuestas provocadas por su columna sobre el dopaje aparecida en la edición especial dedicada a España el 19 de noviembre.

P.: ¿Esperaba usted que su artículo despertaría semejante escándalo?

R.: No me esperaba en absoluto una reacción de tal amplitud y con tanta violencia. Por el contrario, pensaba que iba a recibir más apoyos. Personalmente ya había sufrido esta experiencia hace 30 años: entonces tenía 20 años y hablé de dopaje y de drogas y todo el mundo se me echó encima. Pensaba que las mentalidades habían evolucionado.

P.: ¿Por qué ha decidido usted responder hoy?

R.: Al principio, opté por quedarme en mi burbuja, no podía responder a todo el mundo. Por ejemplo, a Jean-Louis Murat, quien asegura que me he dopado ¡un cantante que ni siquiera conozco! A Toni Nadal, el tío de Rafael, que habría aconsejado a su sobrino de no decirme "hola." ¡Pero en qué puede molestarme que me diga "hola" o no! A Marine Lepen, quien no me concede el derecho a expresarme porque vivo en el extranjero para no pagar impuestos en Francia. Lo repito, otra vez: vivo en Yvelines, pago impuestos aquí, y sí, he estado afincado en Suiza entre 1992 y 1994 y he pagado impuestos allí en estos años.

P.: En Francia se le acusa de haber defendido la legalización del dopaje ¿Era esta su intención?

R.: Cuando escribo "basta de hipocresía. Ya no quedan tontos. La mejor actitud posible es aceptar el dopaje. Y todo el mundo tendrá acceso a la poción mágica", se trataba simplemente de hacer una demostración por medio del absurdo. Mi intención no era decir "A partir de ahora, la buena práctica será empezar con los jóvenes por el dopaje". Pero entre los que ponen gesto de no comprender, los que no saben leer, los que no tienen sentido del humor, y los que aparecen motivados porque de golpe, tienen turno de palabra, se pierde de vista mi objetivo: levantar la losa de plomo que tapa el dopaje.

Si he escogido esta frase, es para dirigirme a las autoridades, no a los jóvenes. Para interpelarlos. Para abrir un debate. Pues, como deportista, o ex-deportista, me encuentro frustado porque veo dos pesos, dos medidas en materia de dopaje, una con los españoles, y otra con otros países. He sido atleta durante catorce años, capitán del equipo de Francia: me siento legitimado para plantear esta pregunta. Ahora, ¡está claro que los deportistas españoles no se drogan todos! Pero soy "azul, blanco y rojo" aunque no le plazca Marine Lepen, y basta ya: ¡para qué entrenarse tanto si la mayor parte del tiempo solo se reciben medallas de chocolate? ¿Acaso somos más inútiles que los demás? No lo creo.

P.: Es en España donde las reacciones son aún más vivas, el entrenador del FC Barcelona, Josep Guardiola, le exige "aportar pruebas"...

R.: Claro que no me he estado en una habitación con futbolistas que toman pastillas o reciben inyecciones! No señalo con el dedo a este o a aquél, sino a todo el sistema. Lo que sé, y lo que sabe todo el mundo, es el caso de ese ciclista que ha comido una carne que le ha permitido pedalear más rápido y que ha sido blanqueado por su federación; el caso de esa especialista de medio fondo detenida por la policía y luego blanqueada (nota del trad. se refiere a Marta Domínguez) Mi pregunta es la siguiente ¿no estará todo eso orquestado? Tengo derecho a plantear esta pregunta. En la "operación Puerto" (nombre de una amplia red de dopaje desmantelada en España en 2006) tengo la sensación de que el asunto fue tapado, que se ocultaron nombres. Puedo estar equivocado. En todo caso, tengo la impresión, muy desagradable, teniendo en cuenta los numerosos testimonios que recibo, de decir alto y claro lo que todo el mundo sabe o piensa. Y no hablo de la gente de la calle, sino de cargos de las federaciones, deportistas... Y eso es muy molesto, pues tengo la sensación de servir de escudo. Ahora he llegado a un momento en mi vida, en que no estoy dispuesto a plantarme en nombre de lo políticamente correcto.

P.: Y las discusiones sobre el dopaje son "políticamente correctas"...

R.: Para llegar al fondo del dopaje, por pocas ganas que se tenga de ello, va a hacer falta un poco más de valentía, ya sea a nivel de federaciones o de políticos. Es muy fácil hacerme entrar en eso. Lo asumo. ¡Y no vale la pena enviarme documentos anónimos con la excusa de que hay quien ha tomado partido contra mí!

Estoy contra cualquier forma de dopaje pero también soy hipersensible a la injusticia. Pues, hoy, hay demasiados tramposos como ganadores. En España y otras partes. Y quedan los efectos secundarios, que nunca encontraremos en primera página de los periódicos. Sabemos que hubo en el pasdo problemas con jugadores de fútbol italianos que hoy están gravemente enfermos. Sabemos desde hace unos días que varios jugadores argelinos han tenido hijos con malformaciones. Sin mencionar a los jugadores de rugby de Suráfrica en silla de ruedas. No me centro ni el fútbol, ni en el rugby, ni con todos los españoles, solo deseo abrir el debate.

P.: hace treinta años recibió usted un gran rapapolvo después de una declaración sobre dopaje. ¿Cómo explica usted que la vergüenza siga siendo tan fuerte?

R.: Pienso que el sistema está bien instalado con redes políticas pujantes y un considerable movimiento económico. Me interesaría mucho de verdad saber qué hay detrás de todo eso. No comprendo por qué el presidente de la República recibe a Lance Armstrong como un héroe, mientras trata a Virenque como a un apestado. Del mismo modo que no comprendo la primera cosa que hacen las autoridades francesas, que es guardar silencio; lo que hago por mi parte, es decir la verdad. Existe una verdad oficial y una verdad oficiosa.

P.: El director de la Agencia Mundial Antidopaje ha reconocido que los controles sólo atrapaban a los pardillos que se dopan.

R.: ¿Quiénes son los dopados pardillos? ¿Los que no están protegidos? ¿Los que no tienen  medios? ¿A partir de cuándo un atleta pasa a considerarse como dopado? Cuando toma un producto que le hace correr más rápido, le da mayor resistencia, le hace recuperar antes? ¿O cuando da positivo en un control? La respuesta a esta pregunta no es la misma en todos los países.

P.: ¿Cuándo usted era jugador qué era entonces la lucha antidopaje?

R.: En los años ochenta había muy pocos controles antidoping. Así de memoria, creo que me hicieron tres o cuatro controles en toda mi carrera, no más. Recuerdo un partido de la Copa Davis en el que un jugador se negaba a pasar un control y le apoyaba su equipo. Un jugador que rechaza someterse a un control, desde mi punto de vista, es sospechoso.

P. ¿Ha intentado usted en algún momento acudir a productos dopantes?

R.: Jamás he llamado a un médico o a cualquier otra persona para recibir productos. En mi época, todos teníamos nuestros pequeños secretos; por ejemplo, me tragaba sellos para dormir en el avión porque a la llegada había que jugar bien. Era anecdótico. Sola una vez, por pura ignorancia, utilicé un producto oficialmente prohibido: durante cuatro días tomé Di-Antalvic para combatir el dolor, porque me había quemado en una pierna. Acudí al hospital, y me aconsejaron tomar ese medicamento hasta que la quemadura mitagara. Dos años despés me di cuenta de que se trataba de un producto prohibido. Por otro lado, en algunos partidos he carburado ¡con café y coñac! Seamos serios. En todos los partidos que he disputado, me he entrenado como una bestia, y los que han trabajado conmigo lo saben, los entrenadores y mis rivales. Pero, en el circuito, había algunos comportamientos que me llamaban la atención.

P.: ¿Le extraña a usted la virulencia de los ataques de la familia del tenis contra usted?

R.: No me deja sorprendido. Cuando la mano del sistema te da de comer, difícilmente puedes tomar distancias en ese momento. Mi teléfono no suena a menudo estos días, pero bueno, no tengo veinte años, puedo aguantar el golpe.

P.: La Federación Francesa de Tenis ha publicado un comunicado en el que denuncia "su comportamiento provocador"

R.: He hablado con el patrón de la federación, Gilbert Ysern, y le he comentado mi forma de pensar.

P.: Está usted de gira ¿Cómo reacciona el público?

R.: La mayoría de la gente con la que hablo piensa como yo, me agradecen que diga la verdad, y me ofrecen su apoyo. Desde el comienzo de esta polémica, tengo los nervios a flor de piel, pero eso ayuda a tener buenas actuaciones en los conciertos.

25.11.11

La marcha de Noah en dos posiciones

El ex tenista, ex rapero y comentarista esporádico francés de deporte ha tenido su salida de pata de banco con un artículo contra los deportistas... españoles.

Para quienes son ajenos a las polémicas "à la française" hemos de decir que se dividen en tres. En primer lugar están las polémicas con Inglaterra y Alemania. En segundo lugar, no hay polémica posible. Y en tercer lugar, se polemiza con "otros países" incluyendo España.
Quienes hemos vivido en el país galo, podemos afirmar que el francés mira al español por encima del  hombro. Por eso no polemizan con "los de allá abajo" como escribe Noah sobre España.

Son famosos en Francia los cruces de artículos entre curtidos columnistas de uno y otro lado del canal de La Mancha. Por ejemplo, en los años ochenta, una de aquellas trifulcas con la Sra. Thatcher, luego Lady por baronesa, llevó al cantante Renaud -el popular roquero estilo Ramoncín de Francia- a escribir una canción contra la Sra. Thatcher que fue un gran éxito. Poco después, del otro lado del Canal, un tal Jeremy Nichols dedicó otra a Mitterrand y los franceses.

Correcto. Por todo lo alto. También se puede polemizar con Alemania. Aunque este es un tema peliagudo -por los événements- ¿Qué son esos événements? Pues si la discusión con los ingleses puede prolongarse interminables horas de vino y pastis y partidas de cricket con té; la discusión con los alemanes termina con el recuerdo de la segunda guerra mundial: cuando los franceses pagaban al ejército nazi por la ocupación de Francia con dinero, con mercancías... o con el envío de obreros a la Alemania nazi. Sí. Así fue (los événements).

Por eso se discute poco con los alemanes, y mucho con los ingleses y nada con los españoles o resto del mundo.

Noah no se ha atrevido a montar una trifulca sobre el dopaje contra los ingleses... Ha preferido descender a jugar en tercera división de las discusiones periodísticas.

¡Qué ocasión, señoras y señores! ¡Qué gran ocasión perdida! Con los mismos argumentos que acusa a los deportistas españoles -todos se drogan- podía el Sr. Yannick Noah haber montado una buena dirigiendo su columna mediática contra los ingleses, que además, organizan los Juegos Olímpicos. No y no. Noah ha reculado ante los ingleses. ¡Por qué!

Esto en cuanto a la elección de país objeto de polémica por doping.
Descarto entrar en discusión sobre la calidad literaria del escrito del rapero, tenista y comentarista metido a articulista de combate. Dos apuntes, o un par de banderillas, de internacional. El "Duden" -diccionario alemán que marca el estándar de calidad redaccional- habría suspendido a Noah en redacción por las mismas razones que Onion, el teórico del pulcro inglés: arrancar mal un párrafo, suspenso al canto.

Posición 2
En la arena española, el papel de Yannick Noah ha quedado marcado. Yannick Noah ha aprovechado las páginas de Le Monde. Así, con una escritura de aprobado raspado, Noah entra en polémica con los españoles por el tema del doping... cuando los tribunales ven el llamado "Caso Contador."

Está claro: Le Monde utiliza la figura mediática de un rapero, ex deportista, y personaje ocasional entre los famosos de Francia para lanzar un ataque a todos aquellos que osan derrotar a los galos en los campos del deporte... especialmente si son españoles. Porque, y eso os lo puedo asegurar, caer derrotados ante los españoles es la peor humillación que le puede suceder a un francés. Le Monde, el diario que cobija a Noah, lo sabe. Y no ha dudado en utilizar el tema de manera baja y rastrera -acusaciones sin fundamento efectudadas por un personaje popular pero sin fundamento- para presionar a los tribunales contra Contador.

video del noticiario galo sobre el "duelo Renaud vs Nichols por la baronesa Lady Thatcher! 1986.

23.11.11

Traducción del artículo de Yannick Noah

"La poción mágica"
por Yannick Noah 18 de noviembre. París

En la época en la que todavía me entrenaba con mi raqueta en las pistas, no hacíamos el ridículo, al contrario, frente a nuestros amigos españoles. Lo mismo en los campos de fútbol, las canchas de baloncesto o las carreteras del Tour de Francia. Hoy, ellos corren más rápido que nosotros, son mucho más resistentes, y solo nos dejan las migajas. A su lado, es sencillo, nos quedamos con las manos vacías. ¿Qué ha habido que nos hayamos perdido?

Una pregunta me martillea ¿cómo puede una nación de un día para otro dominar el deporte a ese nivel? ¿Acaso han descubierto técnicas y estructuras de entrenamiento vanguardistas que nadie antes que ellos haya imaginado? He investigado y no he encontrado ninguna de esas innovaciones documentadas o expuestas, incluso aceptando que puedo entender que nadie está obligado a tener ganas de que otros le copien cuando tiene un secreto que guardar. Entre nosotros, me cuesta mucho creer en esta historia. Pues, hoy, el deporte es un poco como Astérix en los Juegos Olímpicos: si no tienes la poción mágica, será difícil ganar. Y por allí abajo, se tiene la impresión de que, como Obélix, han caído todos en la marmita. Suertudos.

Pero, estos últimos años, parece que han abusado un poco de la poción, vista la hecatombe de resultados positivos. Sin ir más allá de la pasada semana, he leído que un jugador del equipo campeón de Europa de basket, en septiembre, había tenido un problema en un control "anormal" de testosterona. La federación declaró rápidamente que el jugador tenía una tasa (sic) normalmente anormalmente elevada. Suertudo.

Si esto hubiera sucedido en Francia, estoy seguro de que el asunto habría sufrido un trato completamente distinto. Tomemos por ejemplo el caso de Jeannie Longo. Durante veinte años ha estado puesta por las nubes. Y en el primer asomo de problema con las reglas contra el dopaje, la han asesinado. Es una esquizofrenia muy francesa. Queremos campeones, admiramos a los campeones de otros países, y no hay piedad en cuanto aparece uno pillado en la trampa. Recuerden el caso de Virenque con la "insulina y por total aprobación". Fue sacrificado, teníamos nuestro ejemplo, los demás siguen corriendo. Suertudos.

¿Pero ustedes saben lo que se cuenta en el café de la esquina (sé de lo que hablo, porque a menudo voy allí a echar el rato)? Que los que ganan son aquellos que consiguen traspasar las hilos de las redes, los que son más rápidos que los controladores y utilizan productos que aún no son detectables.

Que quede claro, es para nosotros un  honor haber establecido un seguimiento longitudinal obligatorio para vigilar a nuestros deportistas. Pero a nosotros no se nos trata con la misma señal que la mayoría de nuestros adversarios de otros países.

En España, el caso Fuentes, el mayor escándalo de dopaje de la  historia, ha hecho "fizzzz", como diría el otro. La mayor parte de los clientes españoles de este pedazo de doctor han quedado exculpados. Quizá porque, allá abajo, el deporte ocupa un lugar tan importante que sus héroes están más protegidos que en otras partes. Pero ¿por qué sacar la alfombra roja a Contador para que vuelva al Tour depués de haber dado positivo en un control -debido a un mal chuletón es verdad...? Basta de hipocresía. Claro que hay que respetar la presunción de inocencia, pero ya no quedan tontos. La mejor actitud que debemos adoptar es aceptar el dopaje. Y que todo el mundo tenga la poción mágica.
Yannick Noah.
Enlace a LeMonde y artículo original.


"La potion magique", par Yannick Noah

Yannick Noah, le 18 octobre à Paris.AFP/JOEL SAGET

Quand je traînais encore ma raquette sur les courts, on n'était pas ridicules, loin de là, face à nos amis espagnols. Pareil sur les terrains de foot, les parquets de basket ou les routes du Tour de France. Aujourd'hui, ils courent plus vite que nous, ils sont beaucoup plus costauds et ne nous laissent que des miettes. A côté d'eux, c'est simple, on a l'air de nains. Qu'est-ce qu'il s'est passé qu'on aurait raté ?

Une question me taraude : comment une nation peut-elle du jour au lendemain dominer le sport à ce point ? Auraient-ils découvert des techniques et des structures d'entraînement avant-gardistes que personne avant eux n'avait imaginées ? J'ai cherché et je n'ai trouvé aucune de ces innovations répertoriées ou documentées, même si je peux comprendre qu'on n'a pas forcément envie de se faire copier quand on a un secret à garder. Entre nous, j'ai beaucoup de mal à croire à cette hypothèse. Car, aujourd'hui, le sport c'est un peu comme Astérix aux Jeux olympiques : si tu n'as pas la potion magique, c'est difficile de gagner. Et là, on a l'impression que, comme Obélix, ils sont tombés dans la marmite. Les veinards.

Mais, ces dernières années, ils ont dû un peu forcer sur la potion vu l'hécatombe de contrôles positifs. Pas plus tard que la semaine dernière, j'ai lu qu'un joueur de l'équipe championne d'Europe de basket, en septembre, avait eu un problème avec un contrôle "anormal" à la testostérone. La fédération a rapidement déclaré que le joueur avait un taux normalement anormalement élevé. Le veinard.

Si c'était arrivé en France, je suis sûr que l'affaire aurait pris une tout autre tournure. Prenons l'exemple de Jeannie Longo. Elle a été portée aux nues pendant vingt ans. Au premier petit souci avec les règles antidopage, elle se fait assassiner. C'est la schizophrénie bien française. On veut des champions, on admire les champions des autres pays, et on est sans pitié dès qu'il y en a un qui se fait prendre. Souvenez-vous de Virenque- à-l'insu-de-son-plein- gré. On l'a sacrifié, on avait notre exemple, les autres courent toujours. Les veinards.

Mais vous savez ce qu'on raconte au café des sports (je connais bien, j'y passe souvent m'en jeter un p'tit) ? Que ceux qui gagnent sont ceux qui arrivent à passer au travers des mailles du filet, qui sont plus rapides que les contrôleurs et utilisent les produits pas encore détectables.

Bien sûr, c'est tout à notre honneur d'avoir mis en place un suivi longitudinal contraignant pour surveiller nos sportifs. Mais nous ne sommes pas traités à la même enseigne que la majorité de nos adversaires des autres pays.

En Espagne, l'affaire Fuentes, le plus gros scandale de dopage de l'histoire, a fait pschitt, comme dirait l'autre. La plupart des clients espagnols du bon docteur ont été épargnés. Peut-être parce que, là-bas, le sport occupe une place tellement importante que ses héros y sont plus protégés qu'ailleurs. Mais pourquoi déroule-t-on le tapis rouge à Contador pour qu'il revienne sur le Tour après s'être fait contrôler positif (à cause d'une mauvaise bidoche, il est vrai...) ? Arrêtons l'hypocrisie. Il faut bien sûr respecter la présomption d'innocence, mais plus personne n'est dupe. La meilleure attitude à adopter est d'accepter le dopage. Et tout le monde aura la potion magique.
Yannick Noah

Le Monde El País REPORTAJE: TESTIMONIO "Serás mi puta"

**Esta es una de las miles de historias de abusos y humillaciones que sufren los pueblos frente a los dictadores. Con la reproducción de este testimonio no pretendemos justificar los videos de internet que en su momento posteamos, en los cuales se captaba la detención de Gadafi y cómo el dictador fue sodomizado con un objeto por un elemento de la masa enfurecida. Es una de las miles de historias de un pueblo humillado y ofendido, que se rebela, en el tumultuoso arranque de la primavera árabe.

Una esclava sexual de Gadafi cuenta su calvario en el harén del coronel
ANNICK COJEAN 20/11/2011

A veces, se ríe durante unos segundos, y entonces un destello infantil ilumina un rostro arañado por la vida. "¿Cuántos años me echa?", pregunta, quitándose las gafas de sol. Espera un momento, esboza una leve sonrisa y murmura: "Yo me siento como si tuviera 40". Y le parecen muchos.

El Guía de Libia tenía una veintena de chicas a su disposición, además de compañeros sexuales masculinos, según Safia
Aparta la mirada y se cubre la parte inferior del rostro con el velo negro; unas lágrimas asoman a sus ojos oscuros. "Muamar el Gadafi me ha destrozado la vida". Quiere contarlo todo. Piensa que es peligroso, pero acepta dar su testimonio durante un encuentro de varias horas en un hotel de Trípoli . Sabe que está confusa, que no encontrará palabras para describir el universo de perversión y locura en el que la precipitaron.

Pero necesita hablar. Sus recuerdos constituyen una carga demasiado pesada. "Manchas", dice ella, que le provocan pesadillas.

"Por mucho que lo cuente, nadie sabrá nunca de dónde vengo ni lo que he pasado. Nadie puede imaginarlo. Nadie". Sacude la cabeza con un aire de desesperación. "Cuando vi el cadáver de Gadafi expuesto ante la muchedumbre, experimenté un breve momento de placer. Luego sentí un gusto amargo en la boca". Ella hubiera querido que Gadafi sobreviviese, que hubiera sido capturado y juzgado por un tribunal internacional. Durante todos estos meses no pensaba en otra cosa. "Me preparaba para enfrentarme a él, para preguntarle, mirándolo a los ojos: '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste eso? ¿Por qué me violaste? ¿Por qué me golpeaste, drogaste e insultaste? ¿Por qué me enseñaste a beber y a fumar? ¿Por qué me robaste mi vida?".

Cuando su familia, originaria del este del país, se traslada a Sirte, la ciudad natal del coronel Gadafi, ella tiene cinco años. En 2004, cuando la eligen entre las alumnas del instituto para entregar un ramo de flores al Guía durante una visita al centro escolar, ella tiene 15 años. "Era un gran honor. Yo lo llamaba 'papá Muamar' y se me ponía la carne de gallina". El coronel le apoya una mano en el hombro y le acaricia el cabello lentamente. Es una señal para sus guardaespaldas que significa: "A esta la quiero". Ella lo sabrá más tarde.


Al día siguiente, tres mujeres uniformadas al servicio del dictador -Salma, Mabrouka y Feiza- se presentan en el salón de belleza que regenta su madre. "Muamar quiere verte. Desea darte unos regalos". La adolescente -llamémosla Safia- las acompaña de buen grado. "¿Cómo sospechar? Era el héroe, el príncipe de Sirte".

La conducen al desierto, donde la caravana del coronel, de 62 años, se ha instalado para una cacería. La recibe enseguida, hierático, con ojos penetrantes. La interroga sobre su familia, sobre los orígenes de su padre, de su madre, sobre sus medios económicos. Después, le pide fríamente que se quede a vivir con él. La joven está desconcertada. "Tendrás todo lo que quieras: casas, coches...". Ella se asusta, sacude la cabeza, dice amar a su familia y querer estudiar. "Yo me ocuparé de todo", responde él. "Conmigo estarás a salvo. Te aseguro que tu padre lo comprenderá". Y llama a Mabrouka para que se ocupe de la adolescente.

Durante las horas que siguen, Safia, aterrada, ve cómo le adjudican un lote de lencería y ropa sexi. Le enseñan a bailar y a desvestirse al son de la música, así como "otros deberes". Ella solloza y pide que la lleven a casa de sus padres. Mabrouka sonríe. El regreso a una vida normal no forma parte de sus opciones.

Durante las tres primeras noches, Safia baila sola ante Gadafi. Él escucha una casete de un músico "al que más tarde mandará matar". La mira, pero no la toca. Simplemente, dice: "Serás mi puta". La caravana vuelve a Sirte con Safia en el equipaje.
La noche del regreso, ya en palacio, la viola. Ella se resiste. Él le da de palos y le tira del pelo. Ella intenta huir. Mabrouka y Salma intervienen y la golpean. "Continuó durante días. Me convertí en su esclava sexual. Me violó durante cinco años".

Muy pronto se encuentra en Trípoli, en la guarida de Bab el Azizia, un complejo ultraprotegido por tres recintos de murallas en el que viven, en diversos edificios, el amo y señor de Libia, su familia, sus colaboradores y sus tropas de élite. Al principio, Safia comparte una pequeña habitación en la residencia del amo con otra joven de Bengasi, también raptada, pero que un día conseguirá huir. En la misma planta, en unos cuartos minúsculos, hay permanentemente una veintena de muchachas, la mayoría de entre 18 y 19 años, en general reclutadas por las tres emisarias. Estas tres mujeres, brutales, omnipresentes, regentan una especie de harén, en el que las chicas, camufladas como guardaespaldas, están a disposición del coronel. La mayoría solo se queda algunos meses, antes de desaparecer, una vez que el amo se cansa de ellas.

Safia sabe que es la más joven y se pasa el tiempo viendo la televisión en su cuarto. Le niegan lápiz y cuaderno. Consume las horas delante del espejo, hablando sola en voz alta y llorando. Debe estar siempre preparada, por si la llama el coronel; día y noche. Las dependencias de Gadafi están en el piso superior. Al principio, la llama constantemente. Luego, la relega en favor de otras, escogidas entre las amazonas, que a veces consienten -algunas dicen "entregarse al Guía"-, pero en su mayoría forzadas. El coronel sigue reclamándola al menos dos o tres veces por semana. Siempre violento, sádico. Safia tiene moratones, mordeduras y el pecho desgarrado. Sufre hemorragias. Gala, una enfermera ucrania, es su "única amiga". Cada semana practica extracciones de sangre a las jóvenes.

Regularmente, se celebran fiestas con modelos italianas, belgas y africanas, o con estrellas de esas películas egipcias que aprecian los hijos del coronel y otros dignatarios. Cenas, bailes, música, "orgías". En ellas, Gadafi se muestra generoso. Safia recuerda haber visto maletas llenas de euros y dólares. "Se las daba a los extranjeros, nunca a los libios". Según ella, el coronel tenía también numerosos compañeros sexuales masculinos.

Su mujer y el resto de la familia, que viven en otros edificios de Bab el Azizia, están al tanto de las costumbres del dictador. "Pero sus hijas no querían verlo en compañía de otras mujeres, así que se reunía con ellas el viernes, en su otra residencia, cerca del aeropuerto". En el jacuzzi que tiene en su habitación, y desde el que consulta su ordenador, exige juegos y masajes. Obliga a Safia a fumar, a beber whisky Black Label, a esnifar cocaína. Ella la odia. Tiene miedo. La segunda vez sufre "una sobredosis" y termina en el hospital de Bab el Azizia. Él la consume sin cesar. "Siempre estaba bajo sus efectos y nunca dormía".

En junio de 2007 la lleva a un viaje oficial de dos semanas por África. Malí, Guinea-Conakry, Sierra Leona, Costa de Marfil, Ghana. El coronel le coloca un uniforme caqui y la presenta como guardaespaldas, cosa que no es, pese a que Mabrouka la haya enseñado a recargar, desmontar, limpiar y utilizar un kaláshnikov. "El uniforme azul estaba reservado para los verdaderos guardias entrenados. En general, el uniforme caqui no era sino puro teatro".

Los padres de Safia no han tardado en conocer el destino de su hija. Su madre ha podido ir a verla una vez a palacio. A veces, Safia puede llamarla por teléfono, pero siempre bajo escucha. Le han dicho que si sus padres se quejan, los matarán. El padre está tan avergonzado que no quiere saber nada. Sin embargo, es él quien organiza la fuga de su hija. Pues, harto de verla deprimida, Gadafi la autoriza tres veces a visitar brevemente a su familia en un coche de palacio. Durante la cuarta visita, en 2009, consigue abandonar la casa disfrazada de anciana y, gracias a un cómplice en el aeropuerto, toma un avión hacia Francia.

Permanecerá allí durante un año, para luego volver a Libia, donde tendrá que esconderse, y oponerse a su madre, que quiere casarla enseguida con un viejo primo viudo; más tarde huye a Túnez y, en abril de 2011, se casa en secreto, con la esperanza de partir con su joven marido hacia Malta o Italia. La guerra los separa. Él cae gravemente herido. Safia no tendrá noticias suyas durante meses.

Ahora fuma. Llora a menudo. Se siente "destruida". Quisiera testificar ante un tribunal, pero sabe que, en su país, el oprobio sería tal que se convertirá en una paria. Su vida está en peligro. "Gadafi aún tiene partidarios". Ya no sabe adónde ir.